Irrumpio a mi vida con sus camisas vaqueras, y sus inseguridades. Desde que lo conozco he querido regalarle la mejor de las suertes, pero que mayor fortuna que darme yo misma? He sido su dicha y desasosiego, aveces creo que le quiero de forma muy mezquina y miserable aveces que mi amor es tan impenetrable como caverna secreta y oscura. Hemos sido tan inexpertos en el amor.
El es un hombre de estratosféricas latitudes, de corazón pleno. Sólo en sus brazos mi fatigada cabeza ha encontrado descanso, él ha sido mi templo, mi santuario, ahí voy siempre que busco reposar de la tormenta.
SI quiero volver a intentarlo contigo.
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