Mis recuerdos se tejen de selva y música de río. Fui hecha con tierra caliente y rojiza. Nunca asimilé la separación, todo lo bueno de mi vida fue traído desde allá. La familia alegre y dicharandera, los amaneceres tibios, el café cargado por las noches vedado a los niños y sólo permitido en casa de la abuela, aquella señora tan distinta a mi otra abuelita y sin embargo hermanas del mismo cariño y ternura, matronas del mundo que me atravieza. Dicen que en aquella tierras huérfana de ley y hermosa en su suprema tiranía nacen los poetas, será por ello que mi alma se doblega ante todos los misterios. Yo ya no puedo con tanto amor a esa tierra tan ajena y por ello tan deseada, la pienso y me siento despatriada, huérfana de sus costumbres, tradiciones y cadencias y ya solo pienso en volver, en volver algún día y rebautizarme en aguas del nututun.
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